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17 de abril de 2009

Trágico.

1.6.06
Querida C.
Ya sabes que esto te va a extrañar, pero te escribo por última vez. No suena muy ocasional, pero sabes lo que pasa y este es el destino, que te ha hecho recibir mis noticias, no de antaño, si no de algún mañana. Echo de menos las tardes en la playa con él, las olas de calor a la sombra, los cócteles del bar en la orilla del mar. Echo de menos su atención por mí, sus promesas incumplidas aún, su olor a prisas y a naranja. Aún sueño con él. Dime, ¿porque no he conseguido quitármelo de la cabeza aún, con los años que pasan sin verle? Tú estarás ahora con su compañía. ¿Qué tal está? ¿Sigue igual de radiante y soñador que siempre? ¿Lleva las camisetas que le regalé? Es raro, pero en todo este tiempo sólo he podido pensar en él. No me importa nada más. Espero que esté bien.
En cuanto a tus vicios, espero que hayas dejado el tabaco, es malo, ya sabes, aunque siempre te lo estoy repitiendo y no me haces caso. Ya verás como algún día te llevarás una sorpresa. Aunque tranquila, eres joven, aún te queda tiempo, y aún te queda vida para disfrutar calada a calada los buenos momentos de la vida, los buenos paisajes, o un buen libro. La vida es bastante interesante, aunque deberías aprovechar cada pestañeo.
Yo estoy bastante mayor, de hecho, ya me veo crecer bastantes canas y el tiempo ha podido conmigo. Sigo enamorada de la vida, pero mi cuerpo no resiste y las ganas de disfrutar te las estoy reglando a tí, pues eres lo único que me importa ahora y en los próximos años. Aquí te mando un ejemplar de mi novela, no olvides leerte el capítulo 7, que me gusta en particular. Felicidades, serás la primera en leerlo. Como siempre mi actividad psicológica retiene a la física en este sillón, y todos los días me como la cabeza y agoto mis neuronas para acabar mi página. El capítulo 7 es bastante interesante, me gustó como quedó. Y
Eso es todo, te quiero y lo sabes. Hasta siempre.

8.7.04
Hace muchas semanas que no te escribo, así que le he robado a mis ganas una parte de mi tiempo para dedicarte unas líneas. Espero que guardes en casa mis cartas, las hago con todo el amor del mundo, ya sabes, eres lo único que me queda a parte de mi pluma y mi folio.
Recuerdo aún la tarde aquella de invierno, estábamos tu, él y yo, y el frío recorría nuestros pulmones, incluso parecía que los copos de nieve entraban por nuestro cuerpo para congelarnos en medio de aquel parque. Aunque el frío recorría cada una de nuestras arterias, había que reconocer que las vistas eran fabulosas, fantásticas, y sobre todo lo más importante era que estaba a vuestro lado. Cuando tú y yo éramos una. Son de esos momentos que deseas volver a vivirlos, pero sólo se va a quedar en un álbum de recuerdos en la esquinita de la biblioteca, que recuerdas sólo cuando tienes tiempo. Las calles en aquel entonces estaban nevadísimas, y ni se podía ver el final de la calle. Vacía, como siempre, nos miraba de frente y sonreía dejándose ver un rayo de sol que nos alegraba la mañana. Nos encantaba levantarnos pronto, ¿te acuerdas? El frío era aterrador, pero la ilusión de ponernos la ropa apretada y calentita nos daba la impresión de como si estuviéramos protegidos.
En fin, yo sigo escribiendo mi libro. No te he contado, ¿sabes que apareces en mi novela? Esto de quedarme hasta las tantas absorbiendo mi imaginación parece funcionar. Voy sacándole jugo a mi relato, y espero que te guste. Son muchas horas al día y muchos días al año. No descanso ni un día y eso me preocupa, porque es posible que me haga un trastorno psicológico. En breves lo veré todo en blanco y negro.
Bueno, no tengo más que decir, cuida de tí y de los tuyos. Te quiero, y lo sabes. Espero volver a verte pronto como la última vez que nos vimos.

29.5.04
No podía dejar esto en el aire. Papá murió ayer. Mamá está destrozada, yo aún no lo he asimilado, aunque voy dejando rastros de mis lágrimas por la carta. No me quedan fuerzas para redactar decentemente. Ya te contaré novedades. Creo que dejaré de escribirte hasta que se me pase el disgusto. Como siempre mi actividad psicológica retiene a la física en este sillón, y todos los días me como la cabeza y agoto mis neuronas para acabar mi página. Cuida de él, que no te abandone. No lo pierdas, que es lo único que te queda en esa sala blanca. Se sienta a tu lado y te contempla. Te quiere más que a nada. Porque tú eres lo único que le mantiene como siempre. Así que quédate con él.


26.5.04
Hoy me tomé la libertad de coger el bolígrafo y apuntar las novedades que te tengo que contar. Papá ha tenido un infarto pulmonar hace un par de horas y ahora estamos todos en el hospital, un fúnebre hospital -yo diría que es una mazmorra pero esa información hundiría más a mamá- y estamos esperando en cuatro sillas mal puestas en una sala dónde las paredes se caen a pedazos. Me da miedo que a papá le pase algo, ya tuvimos mala suerte con tu enfermedad. En fin, ahí está todo lo que tenía que decirte. Te echo de menos, pequeña. Cuídate, y cuida de él, como digo siempre. Y no nos des sustos.
En cuanto tengamos noticias de papá te escribiré. Te lo prometo.

4.5.04
Sé que estar en un hospital tanto tiempo es muy aburrido, pero ahora mismo estoy concentradísima en mi novela, se está poniendo excitante, no te contaré de qué va pero es el libro perfecto para tí - de hecho, lo he escrito pensando en ti -. Ya verás, va a ser fantástico, ¡no querrás leer otro libro más en tu vida!
Hoy he ido a recoger flores al jardín, he cogido un par para tí, están en el sobre, échales un vistazo en cuanto termines de leer mi carta, cada flor representa a cada uno de nosotros; Papá, Mamá y Yo. Cada uno tiene su olor distintivo, para que te acuerdes de nosotros. Enana, no nos olvides, estamos aquí por siempre. De momento quien te apoya en el instante es él, pero es el único al que dejan pasar. Nos acordamos siempre de tí, tu habitación sigue intacta y tus fotos están en tu baúl. Las hemos visto, la tentación pudo con nosotros. Son increíbles, no sé como te daba vergüenza enseñarlas si son fantásticas. Te he metido las que más me gustan en el sobre, junto con las flores. Sí, hoy me apetecía empaparte de recuerdos; flores, fotos, pero piensa que ahí estamos nosotros, esperándote. Te admiro, eres muy fuerte aceptando tu situación. Te quiero. ya sabes que el hombre de azul nos impide ir a verte, pero veo que no te lo tomas tan mal. En el hospital no das guerra.
Te adoro hermana.


26.4.04
Hola! Te extrañarás al recibir esta carta tan extraña un veintiséis de abril en un hospital como este. Soy Hanna, y te voy a explicar la situación. Como bien sabes, el señor de azul no permite que tengamos intercambios ni de persona a persona, ni de voz a voz, así que decidí mandarte esta carta a escondidas. Te mandaré más cartas claro está, hasta que vueles al cielo y te liberes de una vez de esta pesadilla aterradora, y te recordaré los mejores momentos de tu vida junto a nosotros. Te preguntarás que porqué dejaron entrar a Elrick en tu sala, bien, pues el hombre de azul nos permitió dejar a un animal de compañía a tu cargo, y es obvio, que tu perro guardián te acompañe en tu viaje y te cuide como hizo durante sus 15 años, desde que tú naciste. Y me voy a proponer una cosa. Escribiré un libro. Pero no un libro cualquiera. Si no tú libro. Cuando lo termine, te daré el primer ejemplar, más bien el único, y sólo tu podrás deleitar mi relato que habré trabajado muchísimas horas.
Eso es todo, pequeña. No llores y no nos olvides. Elrick cuidará de ti, tenlo claro.
Te queremos todos, Chris.



Carta del Psicólogo.
Buenas tardes, Helena y gregory M.
Les escribo porque tenía la necesidad de contactar con ellos. Después de diagnosticarle a su hija el cáncer de retina por quemadura al sol, han descubierto una parálisis cerebral que hace que dicho cáncer no se pueda curar. Debo aconsejarles no tener ningún contacto físico ni auditivo con ella, puesto que ya me advirtieron de sus trastornos cerebrales y psicológicos que provocarán una muerte súbita tras la despedida, o la última visita de la familia. Christina está informada de su problema, pero no debe saber que su enfermedad es incurable. Fallecerá en torno a principios de verano del año dos mil seis. Eso es más o menos lo que me ha anunciado el doctor, así que el resto os lo dejo a vosotros.
Atentamente.
Señor C.N.

1 comentario:

La drogadicta de Trafalgar Square. dijo...

Muchas gracias Sarah :]
Mhm, es peculiar esta entrada. La verdad es que creía que la entendía hasta que he llegado a la mitad. Creo que te has liado un poco con la voz en off que narra las cartas.
Por lo demás, me ha parecido triste, muy triste ._. no me imagino en esa situación, es demasiado trágica.

Las demás entradas me gustan mucho :] Capturas.

Como objeción, los acentos. Te dejas muchos y otros los pones donde no deben ._.
Por lo demás... Me parecen interesantes tus debates contigo misma acerca de las injusticias. Estoy de acuerdo con ello.


Me añado a tus seguidores.
Un beso!

Flowers are growing all over my bones.

No pretendo en absoluto ser la más famosa de todo Blogger, no. Lo que intento es tener un rinconcito en la web para que amantes de la literatura y adictos al placer de escribir se tomen unos minutos para leer algún que otro relato, algún que otro párrafo y para opinar sobre mis minutos de tecleo nocturnos. La verdad, prefiero que os sinceréis conmigo criticando mis poligrafías de manera constructiva; -pues siempre se aprende más de lo que te han enseñado, reprochado y corregido-, que digáis 'está muy bien.' Por una vez, quiero que me juzguen por lo que escribo.