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21 de diciembre de 2009

¿La quieres o es por aburrimiento?



Ella le espera, y él le toma el pelo. Ella se pinta minuciosamente e intenta parecer perfecta para cuando le vea, y él coge la cartera y el móvil por si le llaman y sale de casa. Ella le enseña su más bella sonrisa y sus brillantes ojos, y él esboza una pequeña carcajada carente de ilusión. Ella le invita a comer, le llama todos los días y hace vídeos de amor, y él le manda un SMS al mes celebrando el tiempo que llevan juntos (y a veces se le olvida). Ella piensa en él con cada canción que escucha, en cualquier momento del día en el que pronuncian algo que tenga que ver con él, y él se acuerda de ella cada vez que lee sus mensajes. Ella no para de hablar de él y dice que es perfecto, él dice simplemente que está buena.
Efectivamente, el amor es precioso.

20 de diciembre de 2009

Premio Amante Literario

Quería darle las gracias a Claudia Hale por haberme ofrecido este premio, ya que es el segundo ya y me hace muchísima ilusión que valoren lo que escribo.
Su blog es: http://frenesidesentimientos.blogspot.com, pasaros y miraros algún textillo, ¡que da gusto leerlos!

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Las condiciones de este premio son:

- Mostrar la imagen del premio.

- Agradecerlo a quien lo ha concedido.

- Explicar porqué amo tanto leer:



Simplemente es un placer el sonido al abrir un libro, y disfrutar una buena lectura es algo que no puede ser superado. Leer una frase espléndida y preguntarte cómo lo ha hecho, aprender de los grandes, tocar la hoja y sentir la tinta y el cariño con el que el escritor lo ha plasmado, imaginar en tu mente cómo habría sido aquello, y emocionarte (y a veces soltando lágrimas) cuando algo está bien escrito. Interesarte por lo que va a pasar en el siguiente capítulo, y estar noches sin dormir para saberlo.
Para mí, leer no es sólo una cosa más. Leer es como mi segunda vida.


A continuación, nombraré a mis preferidos (a parte de Frenesí de Sentimientos, por supuesto):
La drogadicta de Trafalgar Square con http://elcuadernodemivida.blogspot.com/
Srta. M con http://ciclotimicosanonimos.blogspot.com/
Art, del latín Ars con http://emocionesporsegundo.blogspot.com/
Funambulista Anónima con http://venysigueodiandome.blogspot.com/ 
Caroline con http://fridayssunshine.blogspot.com/
Uma con http://swallowrussianideas.blogspot.com/

12 de diciembre de 2009

La vida es preciosa.




Y despertar de un gran letargo esperando una magnífica eterna primavera, y ver terrorismo, violaciones, crímenes, vigilancia, obligaciones, leyes y lágrimas. No ver estrellas por la contaminación lumínica me aterra, y cada vez más. Ya han dejado de vigilarnos, pues hemos creado semejante caos en nuestro amado planeta, que ya duele verlo. Duele ver a críos de a penas siete años fabricar para la gran multinacional Nike en China, duele ver a sodomizadores salir de la cárcel para volver a su trabajo una y otra vez. Duele ver como quema el suelo en verano, y como nieva en febrero sin más. Duele ver en las revistas una belleza tan artificial que parece de los cielos. Duele ver a mujeres con heridas por todo el cuerpo llorar a cada minuto, recordando como amaba a aquel hombre perfecto que ya no existe. Duele ver como el mundo se va a la mierda, y cae, y cae, y se hace daño, y poco a poco está muriendo.

29 de noviembre de 2009

Te hace sentir como nadie.




Placer. Cada vez que pronuncio esa palabra me gusta más. Me gusta como mi lengua se desliza por mi paladar. Y si se dice en voz baja, es aún más sensual. Es una palabra que refleja su significado, sientes el placer de decirla. Quiere decir lo mismo que éxtasis, pero tiene su magia. La magia de sentir como una gota de sudor recorre tu hombro suavemente visitando tu cintura y cayendo al colchón. La magia de convertir un vulgar jadeo en más placer, y de acariciar su cuerpo de terciopelo, sintiendo así sus latidos por segundo.
Sin duda, echo de menos el placer.

19 de noviembre de 2009

No te enamores de ningún ser superior; y menos si eres ángel.

Creíase antiguo el cuento del ángel y la Diosa del agua. Se narraba en los pequeños pueblos cerca de un río en la plaza del reloj por un cuentacuentos o un juglar del pueblo de al lado. La historia contaba el imposible romance entre un Ángel y Anfitrida, la Diosa del agua.



Antigüamente se consideraba el amor entre Ángel y Dios como pecado mandando a ambos al infierno, y el caso no se dió ninguna vez. Se recuerda que un joven ángel, llamado así como algún derivado de Dios Romano, decidió observar más de cerca el planeta de los mortales, así que con sus lúcidas alas atravesó las nubes y voló en picado hasta la Tierra. Surco colinas y bosques, mares y acantilados; y decidió descansar en un río. Lavándose la cara, percibió unos ojos marinos que le sujetaban la mirada. ¿Quién eres? Un rostro salió a la superficie, sin dejar de mirarle. Me llamo Anfitrita. Vivo aquí. Soy la Diosa del agua. Todopoderosa dueña de los océanos, de las orillas y de los ríos. Ángel, ¿te has perdido? No, simplemente tenía que visitar esto. Necesitaba ver cómo vivían los mortales. Anfitrita le echó una sonrisa, y se lo llevó con los ojos más cerca del agua. Viven bien, mantenemos la paz aquí. Los titanes, encerrados, no molestan. Los únicos que provocan los males son los mortales mismos. El ángel llevaba tanto tiempo mirando sus ojos que acabó encerrado en ellos, y se enamoró de la ninfa acuática, dejándose llevar por su belleza.
Después de una larga conversación, el ángel debía partir. Lo siento, Anfitrita, tengo que dejar la tierra para volver al cielo. Te prometo que iré a visitarte cada día para que no te sientas sola, amiga mía. La Diosa aceptó su promesa y decidió esperarle hasta el día siguiente.
A primeras horas de la mañana, la mujer del agua se despertó por unos aleteos que vacilaban al lado suya. Era aquel ángel, que había cumplido su promesa. Estuvieron hablando hasta el atardecer cuando el ángel tenía que volver, y marchaba cielo arriba, sin mirar atrás. Y así pasaban los días. El siempre iba a visitarla, y acabaron enamorándose.
Una mañana, antes de irse, llegó el trono soberano de los Cielos. He recibido un mensaje de Zeus. Me dice que andáis en un romance con la Diosa Anfitrita. Es cierto, respondió, imaginando sus bellos ojos y su esbelta figura moviéndose debajo del mar. El trono gesticuló una mueca de sorpresa, y le comunicó. ¡Ángel! Es una Diosa. No puedes querer a una Diosa. Los Cielos no lo permiten, y acabarás expulsado al infierno. El ángel, sorprendido por aquella ley, asintió y retomó su viaje.
Fue a verla un vez más para comunicarle esa noticia y no pudo. Le abrumaron tanto sus ojos, su boca, su aspecto celestial, que calló. Y se vieron otro día más.
Esa misma noche, al volver a las nubes, el ángel se encontró al trono esperándole. Has vuelto, ángel. Escuchadme Trono, la amo. Amo a Anfitrita, y mientras no muera, la estaré amando. En el infierno, incluso la seguiré amando, por que no tengo otra cosa en al que pensar. Por mi condición no puedo amarla, por ser un ángel y ella una Diosa, por haber nacido del cielo y ella de las tierras. Por eso mismo voy a seguir con ella. Tarde o temprano, moriré, pues soy el más mortal de los dos.
El trono hizo su trabajo, y Anfitrita se quedó esperando la visita de aquel ángel por toda la eternidad.

Y así fue. Quemárase en el infierno siendo un ángel.




nota: Trono: soberano de los ángeles en cuanto a Justicia.

15 de noviembre de 2009

Aquella jodida amistad



Cuando caminábamos, nos gustaba hablar de nuestros pasados; aunque casi siempre era la misma historia. Mientras guardaba mis cosas en el bolso siempre caía algo al suelo, y siempre estabas tú para recogerme aquella moneda o aquel ticket de metro. Las risas naturales fluían de vez en cuando en nuestro relato autobiográfico, adornando las anécdotas con una carcajada en voz baja. Lo pasábamos bien. Siempre sonreías. Siempre que sonreías, sonreía igual. Me gustaba verte bien, y lo estabas. No te preocupabas por nada, sólo me escuchabas y te dedicabas a mí. Tu tono de voz era tan armónico, que parecía que cantabas, y la prosa que soltabas se convertía en una sinfonía llena de sentido para ambos. Aunque eran tan solo vocablos, podía decir que eran míos, por que sólo yo escuchaba esas palabras tan sinceras, ni siquiera tu mejor amigo, ni tu novia, ni tus padres. Sólo yo. Por que sabes que quién más te conoce de veras he sido yo. Y quién más ha sacado de tu interior he sido yo. Quién más atención te ha prestado nunca, quién más te ha escuchado, quién más noches ha pasado contigo, quién mejor te ha entendido, he sido yo.
Últimamente las cosas están distintas. Ya no me llamas, ya no te veo, ya no hablamos, ya no preguntas ni te interesas por mí. Yo no sé nada de ti, aunque aún me acuerdo de estos momentos (que supongo que ya habrás olvidado), y que sigues en mi corazón como todos mis amigos.
Amistad. ¿Quién? Claudia, Marta, Inés, Emi, si acaso... Thous, y poco más. Muy poco más.
Por que hay gente que te importa a la que tú no le importas. El ejemplo perfecto. Pero por otro lado, hay gente que es tu vida.

14 de noviembre de 2009

No te dejes llevar en coche por la mañana.



-Hola.
-Buenos días.
-Quítate esos ojos, que los llevas maquilladísimos.
-¿Te puedo hacer una pregunta?
-Sí.
-¿Te importa tanto como lleve los ojos?
-Quiero que estés guapa.
-Yo me veo guapa así.
-Anda, quítatelos.
-Pero...¿qué más te da?
-Pues... bastante, más de lo que crees.
-¿Sí o qué?
-Quiero que estés guapa para mí. Quiero darme cuenta de que tú vales más que Esther.

9 de noviembre de 2009

Memento Mori.

Es todo tan sumamente vacío, que hasta mi sombrero negro ya no saca conejos blancos. Se ha vuelto todo tan sinsentido, todo tan frívolo, que ya ni importa lo que no importa. Instínticamente sobrevivimos, sin necesidades, sin cuidados, sin metas. Sólo estar, y estar. Si te puedes matar un poco más, lo haces; sea de la forma en la que sea. Como he dicho antes, ya no importa ni lo que nos era importante (y no lo era para el resto de las personas). Ahora, suicidarse es una rendición, y ésto es como un concurso. Como un reality show, a ver quién aguanta más. ¿El premio? Matar a alguien, meterte unos tiros de zarpa, volverte anoréxica. Ya no importa. No importa como lo hagas, si no hasta dónde llegues. Hasta dónde puedes volverte loco. Si ya, total. Memento Mori. Es algo que debe pasar. Si eres generoso, ¿cómo se te recompensa? Si te vas a morir igual, tarde o temprano. Se ve todo tan transparente, tan lejano y tan poco importante, que es lo mismo. Lo mismo que todo. Te sientes igual de vacío, igual de poco completo. ¿Qué importa lo que haya después de la muerte, si sea lo que sea, aún no se ha manifestado? No debe ser nada. Pero sé que más vacío que en la vida en sí no puedes estar.

4 de noviembre de 2009

Dibújame.

Dibújame...¡una vaca! Pero no una vaca normal. Ponle... manchas en forma de estrella... y... ¡azules!
Dibújame una palmera al lado con frutas de colores, que si no la vaquita morirá de penuria y... como me gusta mucho, no la hago pasar hambre.
Dibújame también un río con un agua cristalina, ¡esta vaca sólo bebe la mejor agua!
Dibújanos. Me apetece vivir allí. Alejada de todo, y junto a ti. Pero espera. ¡Dibújame mas guapa! ¡Quítame esa nariz! Ah, y hazme sonreír. Tengo que estar feliz en ese lugar.
Dibújame detrás un bosque de pinos. Un bosque enorme... ¡que no termine nunca! Y al final... traza unos montes nevados, muy a o lejos.
(...)
¿Crees que lo que dibujas se hace en la realidad?
Sí. Mira, me dibujaste una sonrisa en el lienzo. Ahora mírame. Me has dibujado una sonrisa. Seguro que en unos instantes se podrá ver nuestra vaca de manchas de estrellas.

30 de octubre de 2009

Ella no se defiende; ella simplemente pasa.

-Quizá sólo consigue dar pena por que le da pereza hacer que la respeten.
-Eso parece. Pero no siempre es bueno que te compadezcan.
-Ya lo sé, pero eso se lo tienes que decir tú a ella.
-¿Y va a cambiar algo si se lo digo yo?
-Sí, por que ella está enamorada de ti. Ella te ama y te hace caso, por eso el mejor consejo que pueden darle tiene que salir de tus labios. No queremos verla más llorar, queremos que se defienda.
-Sí, pero me gusta que llore por mí.


28 de octubre de 2009

Como un jodido perfume.



Hace poco me hablaron de él. Era nuevo en aquella colección, y Celia y yo deseábamos probar aquel perfume que iba a salir a la venta pronto. Celia ya estaba un poquito más pendiente del perfume más juvenil, que ya había salido y olía tan bien que te dejaba en el paladar un suave aroma a brisa mediterránea durante unos minutos, así que sola, me decidí a ver qué tipo de perfume traían. Al principio, me pareció un olor muy normal hasta que conseguí captar las texturas afrodisíacas que desprendía al final de su flujo. Después de varios días oliendo su sabor desde lejos, decidí probarlo esa misma noche. Durante toda la noche sentí como cada gota de perfume recorría mi cuerpo, acariciándome y susurrándome su melodía, hasta que a las seis desapareció su olor. Me notaba tan extraña al no tener el perfume y no poder olerlo, que poco a poco me fui encaprichando de ese perfume. Pero no era mío. Era de una tal Eva, que lo tenía en su casa desde hace unos años, y no lo quería soltar.
Un día después de no saber durante un mes de su aroma, le encontré en la basura. Se ve que aquella chica, Eva, se hartó de él. Me lo llevé pues a casa, deseando disfrutar aunque sea una noche, y sólo una, de esa sensación paranormal que me produjeron aquellas gotas minúsculas en mi piel por aquel entonces. Pero no sabía aún que ese perfume mataba.
Estaba tan extasiada por mi posesión que me puse por todo el cuerpo, hasta cubrirme de una capa húmeda y brillante, y me dispuse a dormir. O a soñar.
La mañana siguiente me desperté con una lágrima rasgando mi mejilla hacia abajo y con cortes en los brazos, en las piernas y en la tripa. Era demasiado tarde. Estaba empapando la cama de flujo arterial, y me costaba respirar. Aquel perfume, pensé, aquel perfume... es veneno. Ya no podía hacer nada, no me podía mover, y sólo pensaba en llamar a Eva y pedir que cuidase de aquel perfume tóxico, pues aunque fuese puro veneno, me había enamorado de él. Pero los músculos dejaron de responderme, y, hundida en lágrimas saladas y en sangre; cerré mis ojos por última vez.

26 de octubre de 2009

Sólo se queda el gris.

 Ya empiezan los síntomas de daltonismo. Lo ves todo gris, y cada día te entristeces más. Echas de menos el verde, y lo confundes con rojo; y algunos lo ven todo absolutamente en blanco y negro. Sales a la calle, y sólo ves hojas deslizándose por la carretera y rallando delicadamente el asfalto; cuando fuera de esa dimensión hay mucho más. Pero tú, inconscientemente, sólo ves eso. Te preocupa que se quede todo tan lejano, y sólo logres reimaginar pequeños trozos de puzzle de una tarde a la que llamaste inolvidable, cuando no recuerdas ni la mitad. No es que eches de menos a alguien especial, simplemente deseas volver a vivir esas sensaciones que te tienen con la duda de volver a saborearlas, pues ya no recuerdas aquel tembleque en tu cuerpo, y ya no te importa con quien. Las personas, parece que dan igual. Pero las echas demasiado de menos, como a Madrid nevada.

24 de octubre de 2009

En paquetes de veinte.

Me saqué otro sueño de mi paquete. Ya sólo me quedaban dos, y toda la noche. Los bares no vendían, ni los estancos, ni en ningún sitio a estas horas. Sólo me quedaba no saber lo que iba a pasar, tomarme unas copas, y renunciar a los sueños por esta noche. Hoy hubo demasiada dosis de realidad, y por eso casi me acabé el paquete por la mañana. ¿Y por qué vienen solo veinte? Yo no puedo vivir con veinte al día. Necesito más sueños. Pero no sé dónde conseguirlos. Necesito huir de todo, de esta mierda de vida con siempre la misma rutina: beber, acabar por los suelos, despertarte por la mañana en casa de un desconocido y volver como si nada hubiera ocurrido. Por lo menos dejo que pase el tiempo y así vivir lo menos posible. Por que sin sueños, la vida da asco. Sin darme cuenta de nada, todo es más bonito, o menos horrible. Ahora me conformaré con nicotina, que por lo menos sientes el humo acariciando tus pulmones susurrándote que, tarde o temprano, vas a morir.




19 de octubre de 2009

Lo tuyo y lo mío.




En fin, eras , y era yo. No se podía decir que eras yo y que yo era , por que éramos demasiado diferentes. Cada uno tenía su vida, y su misterio. Y no hablo del misterio atractivo, si no del misterio sin más. Simplemente no nos conocíamos para nada, hasta que llegó el momento. Fue un cruce de miradas bastante curioso; yo a lo mío, tú a lo tuyo y cruzando el parque bañado en hojas secas y atardeceres tostados. Y nos dimos cuenta de que lo mío y lo tuyo era lo mismo. Que y lo tuyo vino a ser yo y lo mío, al alzar la mirada y al sonreír. Y desde aquellas palabras pronunciadas con una sutil torpeza empezaron la historia tuya y mía; en fin, la nuestra.
Será por eso que me gustas tanto, o también puede ser tu mirada infantil y tu destacado aliento. O será por que eres , y por que no eres yo. Será por que somos así de distintos, pero que en una cosa es lo nuestro, y ese nuestro es lo que nos une tanto. No lo sé, habría que estudiarlo detalladamente, pero sabes que eso es cosa tuya.

14 de octubre de 2009

Cinco del seis.


Mis párpados no mentían. Iba a ser él, y lo sabía, aunque me concienciase de su improbabilidad. Por dentro eran pequeños golpes al corazón a ver si despertaba y apretones en el pecho, impidiéndome respirar fuerte. Shh... deja que el silencio hable, me decía mi pequeño órgano, y me tapaba los labios delicadamente, esperando a que él se acercase, y se perdiese en mi retina. Latidos a cinco mil seiscientos por hora me desconcentraban, y solamente deseaba una cosa en ese momento. Que durara mucho, mucho tiempo, en el mismo sitio, los dos mirándonos y esperando a que no pasen las cinco y seis de la tarde. Él dejó escapar vocablos que no quise entender, y ahí nos quedamos. Congelados en medio del mundo, y mi corazón dándole las gracias a aquel cinco de mayo, en el que me ofreció su amistad y sus ojos pardos e infinitos.

11 de octubre de 2009

Trenzas.



Aquellas palabras resultaron ser estacas de hielo para ella, y aunque él se diese cuenta, las decía para hacerla feliz, de cierto modo. Pero hay que tener en cuenta el factor trenza: hay dos que se entrelazan, y siempre uno queda aislado, y ellos no son dos. Ni son cuatro. Son una trenza mal hecha, pues una extremidad nunca se ha cruzado con la otra, y mientras la tercera se entrelaza con ambas, dejando aisladas a cada una en algún momento. Según sus instintos, sabían que no lo hacían por que sí, ni por pasar el rato; seguramente había, o hubo algo. Al principio fue todo muy extraño entre ambos, pues no cabía posibilidad de resistirse a un acercamiento mutuo, y caían. Siempre y cuando siguiendo la mentalidad de la trenza; es decir, cuando no se entrelazaba con una extremidad. Y ella disfrutaba, sí; pero a la vez sufría, por que sabía que ya tenía que separarse y entrelazarse con el tercer miembro. Y le decía adiós desde lejos, con la mano medio levantada, balanceándola como una niña pequeña y despidiéndose de todo ese mundo que a lo mejor volvía, o a lo mejor no.
Es el momento perfecto para aplicar el teorema de las trenzas.


- Eh, no mires estas fotos, que salgo mal.
- ¡Qué dices! ¡Si estás muy cachonda! En esta foto te hacía de todo.
- Hablas mucho.
- Es verdad, pero el problema es que estoy con ella, y no quiero serle infiel.
- Sí, sí.
- Si no estuviera con ella, ahora mismo estaríamos en el mismo césped haciéndolo.
- Siempre igual. Paso de que lo haga por mí, otra vez.
- Nunca lo he hecho por ti.
- ...




¿Ilogicidad? Puede ser.

8 de octubre de 2009

La sonrisa que le regaló cuando se conocieron.



Ella le prometió no dejar de sonreír. Ella le iba a esperar hasta que volviera de aquel lugar en el que había estado para quererle cada vez más. Se compró incluso un calendario sólo para marcar los días que faltaban, y un reloj de bolsillo para calcular las horas que quedaban para que volviese. Aunque se escaparan lágrimas de sus azules ojos, la felicidad circulaba por sus venas, y el placer de pensar en volver a verle otra vez, da igual cuando fuese, le daba escalofríos. Y aunque estuviese un par de eternidades allí dónde vivía él, ella siempre la esperaría con la carta de papel rosa y la sonrisa que le regaló cuando se conocieron.



La vida es cruel, sí. Pero podemos vivir una ingenua vida, esperando a que vuelva cuando sabemos que aquella fue la última vez.

4 de octubre de 2009

Y nos conformábamos con café amargo en el desayuno.


Y ya no nos quedaba nada. Solamente noches vacías de sexo vacío bajo almohadas vacías. No teníamos sueños, ni ambiciones. Sólo vivíamos sometidos a una monótona y repetitiva rutina que nos quitaba las ganas de amarnos. Eran ya muchos años, y la casa seguía igual, la comida era la misma, los besos eran los mismos, y las palabras eran las mismas. Ya ni discutíamos, ni casi nos mirábamos a la cara, salvo para contar las arrugas que aparecían. Nos daban tanto asco nuestras vidas, habíamos cometido tal fatal error, que ya era irreversible, y nos conformábamos con café amargo en el desayuno. Prometimos no enamorarnos más.

La muerte está dentro de la vida.



Et le coma tua son amour.
Y el coma mató su amor.

1 de octubre de 2009

¿Y por qué coño estás llorando?






-Qué quieres que le haga, estoy enamrado.
-Si estuvieras enamrado, lo tendrías todo claro, y pese a todo lo que haga ella tú nunca cambiarías de opinión. Si estuvieras enamrado, sería todo perfecto. ¿Y por qué coño estás llorando?

De las que folla con amor.




- ¿Te acuerdas cuando eras una niña inocente e inexperimentada? ¿Cuando merendabas en casa leche con galletas? ¿Cuando jugabas en el parque, y te sentías la niña más feliz del mundo cuando te regalaban una Barbie de la nueva colección? ¿Cuando aún no sabías que "Heroína" no era sólo Wonderwoman? Cuando te enchufabas la radio, y cualquier canción del verano que oías te encantaba. Cuando necesitabas contar el dinero que te quedaba para las golosinas de por la tarde, o cuando te enamorabas inocentemente. Cuando no importaba la talla de sujetador ni la anchura de la minifalda. ¿Te acuerdas de cuando un chico se te declaraba y no necesitabas follártelo esa misma noche? ¿Y de cuando el dinero no importaba? Cuando la vida no te aburría, y no probabas cosas nuevas. Cuando te aterraba besar con lengua a algún chico, y ahora no le tienes miedo a nada de nada. Cuando estabas enamorada.


- No te precipites. Yo soy de las que folla con amor.

Ella.

Me preguntan como soy, y creen que existe alguna respuesta a su tonta curiosidad. Me ven de pelo largo, ojos custodiados con lápiz y tinta negra, piruleta roja saboreando mi boca y tez de invierno. Me ven pensando, y no saben en qué; algunos se atreven a preguntármelo, otros en cambio tienen la curiosidad en segundo plano. Y como no, suelto la esperada respuesta 'nada', como si fuera verdad. Me observan de arriba a abajo, como una desconocida en su campo de visión, y sin querer exteriorizan muecas. Siempre he sido para ellos la loca del pelo de colores y el aro en la nariz, aunque para otros cuantos sea otra cosa después de un par de tardes en Starbucks con un café y un buen humor.

21 de septiembre de 2009

decisiones.

Es difícil vivir. ¿No creen? Llegar a la felicidad con sólo lo que tenemos es complicado, siempre necesitamos lo que no tenemos, y date por salvado si tienes dinero.
La historia del mundo ha pasado por muchos regímenes, por ejemplo la Monarquía (absoluta, constitucional) o la República; y por muchos sistemas políticos, como el democrático, el capitalista, el liberalista (que incluye al capitalista, de hecho), el sindicalista, el comunista, el anarquista, entre otros. Y quiero que me digan ¿cuando hemos llegado al apogeo de la humanidad? Es decir, ¿con qué sistema o gobierno hemos llegado a ser todos y cada uno de nosotros (6 y medio billones de humanos) felices? Nunca, señores, nunca. ¿Y por qué? No lo sé. Pero deberíamos cambiar, ¿no? Por muy difícil que sea, con organización y paciencia se podría obtener algo que (por lo menos) se acercara a esa sensación. ¿Cómo? Dando oportunidades a dichas organizaciones políticas.
Yo tiendo a ser de izquierdas (ideología anarquista), pero sería razonable demostrar la igualdad estableciendo los regímenes mencionados anteriormente y quedarse con el mejor aplicable y aplicado (y demostrar que el derechismo no ayuda, pues en estos pensamientos se marca aún más la desigualdad). Para mí, sería la decisión más correcta, por que si lo dejamos como está, ciertos regímenes e ideologías nunca se aplicarían (tales como el anarquismo), así que el mejor el sistema que acabo de enunciar.

Aunque lo mejor sería si no hubiera dinero. Pero eso ya es otro tema.

20 de septiembre de 2009

Absurdidad.


A veces el silencio puede decir muchas cosas.
No sé. Eres tan difícil que quiero hacer una lectura analítica de todo tú, pero es imposible. Nada en ti significa nada. Nada puede tener explicación, por que lo haces por que sí, por que no, sin más. Sin dar razón alguna. Y confundes, confundes. Por que no tienes lógica, para nada. Haces las cosas sin pensar, actúas sin razonar; y no temes las consecuencias. O las temes, y te repercuten con mal genio. Eres tan inexplicable, y me pones tan nerviosa, que casi te odio. Es cierto, ya no te quiero como antes, pero no rechazaría un beso tuyo.

Eres tan Ilógico, que cada vez que nada tiene sentido me pones más.

11 de septiembre de 2009

Lucy se desesperó.


Entre las hojas translúcidas, el sol mañanero iluminaba la pálida cara de Lucy, que junto a su gato Nyan, contemplaba la hermosa y lívida ciudad a bajas horas de día.
Esperaba una visita desde la ventana, una persona que le importaba mucho. Pero no en el sentido de cariño, si no en el otro; en el que va más allá de lo físico y contradice cualquier ley matemática que se le eche encima. Eran ya varias promesas por cumplir de esa persona, y Lucy le creía por su inocente confianza.
Se tomó una taza de té verde tranquilamente (pues le quedaban aún unos muchos minutos para su llegada) y se tumbó en la hierba por la mañana. Su camiseta se empapó del rocío de la noche anterior, pero no le importaba. Los pies mojados se asomaban al sol y Lucy empezó a pensar si él se había olvidado de lo de aquel día.
Se levantó de su pequeña siesta (mañanera) y se sentó en frente de la puerta de la entrada, esperando el incómodo timbre (o glorioso) que marcaba el principio de su sueño perfecto.
Eran ya bastantes horas las que había pasado esperando el mínimo movimiento del otro lado de la puerta, y Lucy se extrañó.
"No le voy a llamar, tengo que desinteresarme, o al menos intentarlo", pensó, pero echaba de menos esos besos ácidos y efímeros, así que le llamó; y no contestaba.
Sin querer sucesos de éste tipo pasan a lo largo de nuestras jóvenes vidas, y nos marcan; y es más fácil narrar una historia inventada cuando has vivido ese momento (o eternidad), por que las experiencias personales nos ayudan a crecer y a saber.
Lucy esperó hasta las seis de la tarde (desde las siete de la mañana, cabe destacar) a alguien que no llegó y con el que contactó a esa misma hora. Sus ojos ya no eran los mismos, no mostraban ese afán de querer vivir ni esas ganas por descubrir, ya no quería sacarle las astillas del corazón por que ella quería que éste cicatrizase con ellas dentro. Quería que la cicatriz permaneciera mintiéndola toda su vida, traficando cariño, mintiendo en besos y palabras falsificadas, haciendo como si una parte de ésta perteneciera a su corazón.
O al menos, es lo que ella quería, pero no podía evitar querer la verdad. Y lloraba, lloraba tardes y noches. Lloraba por las mañanas prometidas, lloraba por las palabras engañadas, por esa atención, por esa mirada abisal que le mareaba a cada parpadeo, por esas manos que agarraban su cuerpo delicadamente, por esos escalofríos que le entran al recordar momentos en el que sólo coexistían él y ella alumbrados por aquella tenue y frágil Luna que se asomaba por la ventana vallada.

3 de septiembre de 2009

Mañana no sé si estaré.

Me bebí un segundo sorbo de mi café de por la mañana y empecé a pensar, como siempre que puedo, de todo esto. Esto a lo que llamamos vida, llamamos vida a un poder tan mágico, tan surrealista y tan increíble, que lo consideramos normal. Esta vida, que viene acompañada de una serie de sucesos manifestándose durante este periodo de duración relativa, nos da el poder de sentir, amar, querer, sufrir, enfadarse, hablar, crear, sonreír, transmitir; entre muchos, muchos otros.
Y me jode, me jode mucho que yo no pueda aprovecharlos bien, que cada cosa que hago salga mal, que cada vez que intento algo no sucede como previne.
Entre trago y trago, un suspiro se escapó de mi boca. Acabé mi taza, la lavé y me fui, otro día más.


31 de agosto de 2009

Explicaciones lógicas.



Como siempre, el humano es el único animal que tropieza dos veces por la misma piedra. Es el único que da oportunidades. ¿Y de qué sirven? De nada.
Le di, no solo una, si no varias oportunidades al amor, y aquí estoy, por tercera vez destrozada, otra vez arriesgándome frente el abismo, cosiendo mi corazón. ¿Y por qué le he dado oportunidades al amor? Por que creía en él, o básicamente, por que soy tonta.
Todas las personas tenemos una lógica en nuestras mentes y nuestro comportamiento puede ser justificado con una serie de ideas, conceptos, o razones. Hagamos los ejemplos con mis tres rompecorazones:

Nico: Fantasma. Decía ser más de lo que era. Bebedor activo. MUY despreocupado.
Pasaba de mí, se hacía el ocupado.
Acabé entendiéndolo meses después de dejarme.

Hai: Borde, de alguna forma "rarito". Despeocupado. Consentido. Aprecia lo que quiere hasta que lo tiene.

Pero...¿Satu?
no sabría explicar lo que hace.
¿Como relacionar "Es que no sé qué me pasa contigo." y "Yo quiero a Esther y no te cabe en la cabeza."? No lo sé, y me frustra, por que realmente no sé qué pasa.
¿Como explicar esas reacciones, esas noches conmigo, esos besos, esos abrazos, y esta atención?
Ni idea. Quiero que me lo explique.
Por que entiendo perfectamente que la quiera, sí, pero que no me diga "tienes algo", y que tampoco me diga "hoy duermo en tu casa"...si no le gusto.

¡Necesito una explicación lógica ya!

22 de agosto de 2009

El primero y el último.


Y mi cuerpo junto a él ya se estaba fundiendo, notándonos más abajo incluso del subsuelo, hundidos por nuestro calor corporal y el sofá ya se nos quedaba pequeño. Y es que, ahí sobraban las palabras (más bien no se necesitaban, pues nunca viene mal susurrar al oído un te quiero, o un ojalá esto fuera para siempre, pero aún así, era un momento perfecto.). Y ya notaba su frente transpirando por culpa de ese maldito calor veraniego de la capital y no perdí un segundo sin mirarle. Desde fuera, suena ridículo, desesperado, pero en cuanto te metes en la piel, te es inevitable cuando sabes que es el primero, y el último.


20 de agosto de 2009

Dolor.


Imaginándome una conversación contigo.

[Suena el timbre,
Ella baja despreocupada sin importarle demasiado quien había tras esa puerta.
Es él.]

-¿Sara?¿Qué te pasa?
-Lo sabes de sobra.
-¿Lo que digo a veces? Pero si es una broma.
-Pues mira qué gracia me hace, ¿me ves reírme?
-No, pero, joder, no sabía que te jodían tanto.
-Pues mira, ya lo sabes.

[Ella intenta cerrar la puerta, pero el la retiene.
Ella, con tono cansado, le pregunta.]

-¿Qué mas quieres?
-Quiero que me lo expliques.


[Ella ríe (se mofa, más bien) y mira al suelo.]

-Ah, que no te has dado cuenta. Que justo después de pararte a medio centímetro de mí y que me ponga a llorar, es por que el cielo es azul, ¿verdad? Mira, si no lo entiendes, es que no quieres hacerlo. Si sabes de sobra que te quiero más que a nada, que pienso en ti cada puto minuto, que cada puta canción me recuerda a ti. Que después de pasar la mejor noche de mi vida me encuentre con un SMS a la mañana siguiente tuyo diciendo: "Lo hago por ti." y tu crees que eso me sienta bien, ¿verdad? Vaya. Pensaba que lo hacías por los dos. Sí, que tu te sientes mejor por que eso de hacer las cosas por los demás es de buena persona, pero tío, no me hagas esto. Si vas a hacer algo, que sea por los dos ¿entiendes? Porque aquella última noche; oh, te acercaste a mí. ¿Para qué? Para que caiga, ¿no? Y yo aguantando, ¿sabes? Por que por una vez si podía ser por ti, pero no. Satu no puede no provocar, es que no puede. Tiene que estar pinchando a Sara. Si sabes de sobra que me muero por cada uno de tus jodidos huesos. Que si tú te tiras, yo te sigo. Pero es que no puedo decírtelo, no me atrevo. Bueno, no me atrevía, cuando aún estabas en la etapa de abrazos y de no mandar SMS. Joder, que me haces daño. ¿Y no te has dado cuenta? ¿Qué quieres? ¿A qué juegas? Tío, que a mí me sienta como una puñalada que me envíes esas cosas.Si no pusieras nada, pues vale, estaría normal; no pegaría saltos, pero por lo menos no me pondría a llorar delante de tu puta cara. Que sí, que quieres locamente a Esther, pues cojones, me lo dejas claro ¿sí? Y no te juntas a mí y esperas a que te bese, que no lo haré. Tú puedes verlo de cualquier otra forma, pero desde fuera, se ve que esto es un juego de niños de primaria. Si estás con una chica en serio, estás y no vas esperando y provocando para que la otra te coma de la mano.
Me jodes, me jodes.

[Ella cierra la puerta bruscamente terminando con la conversación, entra en casa sin despedirse y coge la maleta para irse de Madrid.]

Pero esto no va a pasar, ¿por qué? Por que soy incapaz de ponerme así contigo...

Jodido Satu...


6 de agosto de 2009

"Quieres...?"


Mamá ya se había ido a la cama (pues había bajado, me había mandado a dormir, y después de algunos gritos fingidos aceptó por dejarme pasar mi noche en vela por el cambio horario), y el piso de abajo era completamente mío para hacer exactamente lo que yo quería. Después de cinco minutos haciendo como que usaba el ordenador fui al cuarto de los abrigos y le saqué de ahí. "Tranquilo, no hay nadie" le dije, y fuimos a mi habitación. Estaba todo bañado con oscuridad y adornado con una tenue Luna (casi) llena. Recuerdo que era bastante agradable verle a medias, como misterioso. Me gustabas así, sin más.
Me tumbé desinteresadamente en el sofá mirando la ventana esperando a que tú hicieras lo mismo, sin darle importancia alguna. Segundos después te hice un hueco y te tumbaste; y, acto seguido, me abrazaste.
Y empezaste con esos "No sé, Sara" que tanto odio. Para callarte empecé a besarte en la mejilla clandestinamente, el sonreía y controlaba mis besos para que no se escaparan. Giró lentamente la cabeza y le di un beso inocente en los labios. Y ahí fue cuando empezamos a desgarrarnos la boca. Se estaba tan bien a su lado, notando sus pulsaciones y emociones por segundo, sintiendo cada uno de sus huesos, músculos y órganos. Nunca había querido a alguien así y me sentía triste por amar al hombre equivocado; por que él la tiene a ella. Pero ella no sabe lo que tiene. En mi caso, ha sido el único y el mejor.
En el sofá, los dos comiéndonos mutuamente, jadeando a plena madrugada; puede haber más romántico, pero no me importa, por que está él, y eso es lo único que quiero. Que ha venido a las dos de la madrugada para pasar una noche conmigo, saltarse a mis padres, esconderse en un cuarto dónde lo único que hay es calor y abrigos de piel, y abrazarme.
Y de repente, magia. Nos movimos al famoso cuarto de los abrigos, donde no se veía nada de nada (cosa que hacía la situación mucho más morbosa) y nos empezamos a quitar la ropa mientras nuestras lenguas rodaban despavoridas entre ellas, y llegó el momento en el que tú me preguntaste: "¿Quieres... que lo hagamos?"
Algo dentro de mí gritó.
Sí, por favor.


...

Voló lujuria, avaricia, deseo, sexo y ropa.
Después de eso sólo recuerdo que lloré, y que dormí; con él.



5 de agosto de 2009

"...estarás fuera de nosotras."


"Y recuerda, todo no basta con ser guapa y tener una mirada potente. Debes ser superior a ellos, como si tú fueras Afrodita y ellos meros mortales. Nadie debe tocarte; darte un beso, cogerte la mano, rozarte... debes ser como la flor más bonita del jardín; que todos los niños desean arrancar, pero que ahí están sus madres regañándoles por querer destrozarla. Jamás deben mantenerte la mirada; jamás. De lo contrario, estarás fuera de nosotras."
Iris se miró sus zapatos y suspiró.
Ser animadora del Instituto no es tan fácil, ni tan atlético.

Honest Scrap.






Gracias de veras a Beztabé por darme éste pequeño (cyber)obsequio que en breve colgaré en una columnita lateral de Postlapsia.
Como he creído entender se deben poner 10 temas en los que tienes que ser honesto/a, o véase sin vergüenza al cien por cien, y después de haberlos desarrollado, ofrecer el premio a ocho personas honestas (o aparentemente honestas).

Aquí empieza mi lista:

1. Me avergüenzo a veces de mi mediocre cultura. Cuando gente está hablando de algún tema que no domino, me da rabia, y me siento como inferior al resto. Sé que tengo más cultura que otras personas, pero necesito saber más para que no me sorprendan con cosas. Sí, sé que cada día aprendes una cosa nueva, pero yo quiero aprender cien.

2. Soy un desastre. Pero un gran desastre. Mi habitación, por órdenes de mis progenitores, impoluta. Pero en cuanto les pierdo de vista, todo por el suelo. Pero es que así encuentro mejor las cosas. Hay gente que duerme sólo si la luz está encendida, hay otros que se bañan en la playa si no hay algas, hay otros tantos que no pueden salir a la calle sin estar arregladísimos. Pues yo no puedo vivir si no hay desorden. Es que encuentro todo, como está por el suelo, se ve a la primera. Son manías mías que sólo entiendo yo.

3. Soy muy impaciente a la hora de que pase algo,
me digan algo o yo misma haga algo. No me gusta esperar, y menos cuando no sé lo que es. Me da miedo por que casi siempre es algo malo, o algo que no acierte, y prefiero quitármelo de encima.

4. Tengo un montón de enfermedades. De esas que vienen de serie y tienes que estar en tratamiento continuo, y me da mucha rabia, por que por ejemplo, no puedo estar mucho tiempo al Sol, que me salen como picaduras, y el pelo se me seca y parece paja. En fin. Odio mi cuerpo.

5. Me canso enseguida de las cosas. No puedo estar más de una hora o dos haciendo lo mismo, necesito cambiar, y eso yo creo que es lo que me hace polivalente, en cierto sentido.

6. Me cuesta reconocer las cosas. Demasiado. Salvo cuando se trata de amor, que ahí podría decir tropecientos millones de veces lo mucho que quiero o siento por esa persona. Soy muy orgullosa aunque los instintos pueden conmigo, por desgracia.

7. Perfecccionista a tiempo completo. Me gusta todo perfecto, y aunque no puedo más estoy horas y horas hasta que abandono, insatisfecha por el resultado, pero como no hay más remedio (ni más inspiración), lo dejo.

8. Derrotista a más no poder. Siempre pienso por el vaso medio vacío y lo veo todo oscuro, sin ventanas ni salidas en las que huir del suceso. A veces (o casi siempre) tienen que rescatarme.

9. A veces me sorprende a mí misma lo inmadura que puedo llegar a ser; no pensando en las consecuencias, o tratando a la gente como juguetes viejos sin encanto alguno, o poniéndome a mí misma como protagonista en un drama.

10. Soy muy envidiosa (no sabría decir si sana o insana) y me molestan (y admiro) muchas cosas, por ejemplo, que fulanito tenga mejores cosas que yo, o que menganita tenga más visitas cuando yo escribo/dibujo mejor, entre otras cosas. En algún sentido denuncio la injusticia.

Ahora toca nominar a mis autores.

Eme.
Dafne.
Zunne.
Uma.
Daltonicadelespacio.
Cat.
V.
Kuka.


1 de agosto de 2009

"Lo hago por ti."



¿Y crees que diciendo "Lo hago por ti, para que te sientas mejor contigo misma y para devolverte todo lo que has hecho por mí." me sentiré mejor?
Yo quiero que me quieras, no que seas mi esclavo.
Si no es un beso sincero, no lo quiero.
¿Porqué haces como si tú quisieras de verdad?
¿Y para qué coño duermes conmigo?
No hay quien os entienda, de verdad.
Que sé que quieres a Esther... y que lo vuestro nunca va a terminar.


29 de julio de 2009

El móvil al que llama está apagado o fuera de cobertura.



Me desperté a las seis de la mañana; ya no podía dormir entre los recuerdos californianos y el cambio horario. Miré hacia la ventana, aún no había amanecido, y quedaban cuatro horas y media para verle. Me senté en frente de la pantalla, vi un par de capítulos de Skins y me tumbé esperando dormir.
Después de no encontrar manera de volverme a la cama, salí al jardín, y recordé las buenas compañías de Loyola Marymount University, nuestras risas, nuestras coñas, y nuestras cosas. ¿Quién rechaza los diez dólares que te da Iker para cenar?¿Qué chica no va todas las noches a la habitación de Luana y Marta para hacer planes?¿Que chico no va a la habitación de Manu para jugar unas partiditas de póker apostando dólares sobrantes?¿Quién está castigado hoy por no ir a clase sin ir a la playa?¿Quién llega hoy tarde para aplaudirle? Demasiado poco, este mes.
Volviendo a mi posición, derramé lágrimas mirando el reloj que aún marcaba las nueve. Una hora y media, se pasará rápido. Después de dormir unos cuantos minutos escuchando música de Los Ángeles, miré y vi que eran las diez y media. Me dispuse a arreglarme un poquito, a limpiarme la cara y a estar guapa para él. Tic, tac; tic tac; tic tac. ¿Dónde está? Bien, no le llamaré, que estará de camino, o algo. Las once. Le mando un frío SMS preguntándole por su situación, si se había dormido o algo. No me lo contesta. Le doy un toque a las once y media. Me agobio, mucho. A las doce, le llamo.
-¿Dónde estás?
-Nada, que me acabo de despertar y tenía que llevar a mi padre al trabajo. Iba a llamarte, y acabo de ver justo tus llamadas y tu mensaje.
-Ah.
-¿Qué tal todo?
[...]
-Bueno, te voy a colgar, que me voy para casa, estoy conduciendo y la poli está delante mío. Un beso.
-Pero, ¿vas a ve...?
pii pii pii pii.
...nir.
Le volví a llamar.

El móvil al que llama está apagado o fuera de cobertura.

Esperé, volví a llamar.

El móvil al que llama está apagado o fuera de cobertura.

Después de cuatro intentos, a la una termino mi búsqueda. Se acabó que Sara ande detrás de él. Ahora le toca. Me va a costar, no sabéis cuanto. Pero sí.

24 de julio de 2009

Y yo ya no sabía ni dónde estaba.


Seguía subiendo la cuesta de la montaña y nos acompañaba un sonido de engranajes un tanto tétrico. Estaba totalmente histérica por la situación y me agarraba a la mano de Álvaro. Sentía ya el vértigo, el agobio y el malestar que se siente al montar en una de éstas; y no me gustaba nada. Incomodidad extasiada, dósis de impaciencia y de temblores me recorrían por todo el cuerpo. Hormigueos constantes recorrían desde las plantas de los pies hasta el cuero cabelludo, como una enfermedad. Faltaba poco, y ya la fiebre me subía a la cabeza, y la incertidumbre de saber que había después de esas vías cuesta arriba, de saber de qué calibre era esa caída que seguía justo después, aumentaba mi tensión. El tren se para, y yo ya no sabía ni dónde estaba.

21 de julio de 2009

Y después...

-Se bebió lo que le quedaba de su vaso de whisky y se dispuso a dejar el Bar en el que estaba. Demasiados recuerdos. Era ya la cuarta copa, y sus memorias seguían intactas. Se decidió a coger su paraguas y salir por la puerta que daba la calle, no importaba el nombre que tuviese ésta última. Paseaba sin rumbo a altas horas de la madrugada acompañado de pequeñas gotas de lluvia y de mujeres de calle apoyadas en las esquinas. Poco tenía que hacer, a parte de leer el periódico con noticias sobrias de política y deportes que no le interesaban en absoluto. Aún el olor a mojado resbalaba en los bancos de madera y en los papeles del suelo pisados por la muchedumbre que merodeaba esa tarde y todas las anteriores. Mordiéndose el labio, aún saboreaba aquella Luna de Miel tan perfecta -pero efímera- junto a aquella musa perfecta a la que seguía adorando cada minuto más. Pensó, y tomó conclusión que el whisky o cualquier otro tipo de bebida alcohólica no le hacía olvidar, ni siquiera el prozac, las pastillas que le pasaba aquel hombre de gris ni las noches de locura con otras mujeres que podrían ser confundidas por diosas.
No tenía dónde ir, otra vez, así que miró la cartera en busca de algún billete que le podría permitir un par de copas más. Acertó, y se rindió en el primer bar de la esquina más cerca que tenía. Se sentó en la barra, solo, como siempre, y le pidió sus chupitos de whisky para intentar acabar la noche. El ruido de la televisión era casi como una sucesión de martillazos en su cabeza, pero era ya demasiado tarde para irse. Tomándose los vasos rápidamente, abandonó el lugar y volvió a aquella calle con un nombre sin importancia. Paseando encontró unos escalones de mármol a los que prestó atención. Se paró, y después de reflexionar un par de minutos, se sentó. Abrió una bolsa con dificultad y sacó una pastilla que le dio un amigo suyo unos días antes. Le contó que era mejor que la vida. Que era mejor que todo lo que había vivido, que era mejor que cualquier sensación en una montaña rusa, o cualquier escalofrío cuando te acarician.
Se la metió en la boca, y después…
-Y después… ¿Qué?
-No lo sé.

11 de julio de 2009

Como suelen decir, plantar codos.

Mítica, lírica lívida salida de mi boca explica teórica instíntica de lenguas matemáticas. Afila y afina cuerdas vocales, efímera poética metafórica, preguntas retóricas mortales, vocablos hablados para sacar forzosos notables. Impresionismos al profesorado, ovaciones muy a su pesar; trabajos duros, largos, y muy a su pensar. Sacar el curso a fórmulas o a letras, a ecuaciones o a largos trabajos de madrugantes; noches en vela por un número que marca el principio de nuestro porvenir.
Claves de sol, fa y re para calmar estreses, bocanadas de humo y nicotina para los más adictos, tic-tacs para los más nerviosos, dudas entre doses y treses para los ambiciosos, siestas que desconectan para los despreocupados; cafeína, teína y taurino para acompañar los libros las noches decisivas,viajes largos para los curiosos, besos con sabor a nada para las indecisas; esbozos, esquemas y amplificadores para creativos y artistas.
Más de dos lustros para llegar a dónde quieres plantar tu bandera.

25 de junio de 2009

Carta.


Querido quién lo lea.
Te pido por favor que me envíes tiritas; está desangrándose y manchándolo todo. Se desinfla, se le caen los recuerdos, y ya no bombea. Tengo miedo. Tengo miedo de que el suyo también esté mal, así que por favor envía muchas tiritas, muchas. Se las tengo que curar, sin querer le he arañado y se ha quedado en el suelo sangrando. Y ahora le toca al mío. Por favor quiero que no lo pase mal. Quiero que vuelva como estaba, reluciente con algún raspón cicatrizado y algún trozo de cristal atravesándole. Quiero que me vuelva a sonreír como lo hace siempre, quiero que me dé el cariño que me daba, quiero que lata junto al mío y que, después de todo, no lo pase mal.
Por el camino envíame alguna receta de Como no meter la pata con alguien que te importa y méteme los ingredientes que necesito. Le voy a preparar el pastel más delicioso de su vida relleno de sabrosos abrazos de Oso.
Me importa demasiado para dejarlo pasar. Quiero demasiado su amistad.
Atentamente.
Sara.


19 de junio de 2009

Uno, o otro.


La verdad, no sé que hacer. Demasiadas cosas en las que pensar. Demasiadas preocupaciones.
Mis últimos días en la ciudad han sido trepidantes, emocionantes aunque un poco insólito de alguna manera. Un día estoy con uno, al siguiente estoy con otro, al sucesivo vuelvo con el primero, y al próximo me agarro al segundo. La verdad, es que no sé lo que quiero.
El primero es el prototipo de chico perfecto -es una forma de hablar, pero es que no sé como expresar lo increíble que es-. Durante dos años, ella le hizo daño, y por una vez, él ha abierto los ojos y se ha enfrentado a la verdad; no se hablan, él lo pasa mal, ella admite que le trató mal, él no se fía, él se raya, el me abraza. Y es que no sé qué me pasa -lo mismo que dijo él- con él. Es como un imán, me acerco, y no puedo retroceder, como que me atrapa ahí, y hasta que no le dé un beso no me deja. El problema es que al tener esa situación piensa que yo creo que me está utilizando y por eso no me quiere hacer daño. Pero por suerte -o por desgracia- yo sé controlar mis sentimientos, quiero a quien quiero querer, dejo de querer a quien quiero dejar de querer. Yo le pido amor, él me da amor. Como que cada vez que nos vemos, una cuerda nos ata y no nos podemos soltar. Pero con él me siento tan a gusto, y me importa tanto, que si ella le vuelve a hacer algo, Sarah ataca.
El segundo es el típico chico que se acuesta con cualquier chica que valga la pena. Tatuador, diseñador, dilataciones, piercings, tatuajes; en cuanto a su físico, tiene todo para gustarme. Él me da mimos, pero sabemos que lo único que quiere es sexo, y cuando ya no tenga interés alguno, pasará de mí como ha hecho con las demás chicas. Y aunque no sienta nada especial por él, le habré cogido cariño, que no es lo mismo que quererle. Le conocí por un comentario que le hizo a un amigo sobre mí, decidí agregarlo porque soy muy insegura y a la mínima que dicen algo bueno sobre mí me animo y mi autoestima sube un poquito. Así que poco a poco le fui conociendo por internet y quedamos un día. Es muy mono, pero se pasa un poco con el poco tacto que tiene, y a veces estoy un poco incómoda.
En resumen, ¿qué quiero? ¿Alguien que me llene o alguien para pasar el tiempo?
No sé qué hacer.


5 de junio de 2009

Su acento casi desagradable.

Era la primera vez que tocaba Londres.
Mis padres, por propia voluntad, me enviaron como cualquier chica joven a Londres a aprender Inglés a una familia de Ingleses, con tradiciones inglesas, en una casa inglesa, hablando Inglés. No sabía que decir al respecto, no se me ocurría peor plan para desperdiciar el verano, así que acepté un poco contrariada.
El viaje en avión fue bastante pesado. Veía mujeres mayores con gafas extravagantes llevando maletines con gatos dentro y bebés llorando. De vez en cuando miraba por la ventana y escuchaba música Inglesa para acostumbrarme a sus extraños gustos y a su acento casi desagradable. Las azafatas andaban muy cuidadas y siempre respondían con una sonrisa consagrada, un acento británico suave y una pronunciación casi celestial. Se movían con una elegancia vestida de azul marino y un moño bien atado, preocupadas por el bienestar de todos los pasajeros.
Las dos horas de viaje me calmaron un poco y salí tranquila del avión, rumbo hacia mi nueva vida durante un mes. Llegué con mis maletas a la zona donde supuestamente me tenían que recibir con un café en la mano. Analicé el lugar unos minutos hasta ver un pequeño folio de papel plastificado donde ponía mi nombre escrito con Times New Roman en letras capitales. Parecían entusiasmados de mi llegada a mi no-querido destino. Tenían la piel quemada por el Sol, ambos tenían el pelo rubio casi blanco y unos kilos de más. Sus dentaduras estaban poco cuidadas y hacían sonidos extraños queriendo decir 'come here!' o 'hello!'. Les saludé amablemente y me invitaron a su coche. Entré, y fuimos camino de su casa.
Durante el camino parecía que colores como el azul, rojo o amarillo habían desaparecido de mi vista. Solamente se veían Verdes y Grises; verdes por los árboles, el césped y las plantas, gris por el asfalto y el cielo. A pesar de ser precioso, seguía de mal humor. Por las ventanas se veían gotas pegadas al cristal desplazándose fatigosamente contra el viento.
Después de tres cuartos de hora mirando paisaje y echando de menos Madrid, llegamos a su cottage. Como era de esperar, era la típica casa inglesa con su jardín y su habitaciones forradas de moqueta. Me enseñaron toda la casa, mi cuarto y las reglas de la casa. Me decían que en Inglaterra jamás se saluda dando dos besos como se suele hacer en España, que eso era signo de complicidad, y que los platos eran siempre combinados, no como en mi casa o en los Restaurantes en Madrid, que se piden primeros, segundos y postres. Tenían un gato gris al que llamaron Benne en honor al Big Ben.
Eran las seis, es decir, la hora de cenar. Me sumaron que ellos cenaban delante de la televisión y si prefería comer en la mesa sola. Les dije que sí, que prefería comer en una mesa. Me certificaron mi decisión con una sonrisa.
La comida estaba buena, incluso superior a mis expectativas, pero nunca remplazará una buena tortilla de patata.
Llegué a mi nueva habitación, deshice mis maletas y cogí mi libro. Me familiaricé con mi nueva cama y me dispuse a leer. Mis anfitriones británicos abrieron la puerta y me explicaron que cada día tenía un curso de inglés de 3 horas más actividades de la residencia; eso quería decir que no iba a estar un mes en esta diminuta e incómoda casa.
Después de unas cuantas páginas de mi libro, apagué la luz, me metí en las mantas de mi cama y pensé que iba a ser de mí en estos treinta días.

4 de junio de 2009

Próxima Parada: Los Ángeles DF.


La verdad, no sé como imaginarme este verano. Parece que va a ser el mejor de mi vida, porque tengo un montón de días de vacaciones y me voy lejos de España para desconectar, ponerme el adaptador y enchufarme a los enchufes Americanos. Un mes, dos chicas y dos chicos; una ciudad.
Los Ángeles DF es una ciudad Estadounidense -para el des informado, por si acaso- rodeada de pequeños pueblos de ensueño por la playa o por la montaña. Yo tampoco sé mucho de mi destino (no sé nada, a parte de lo mencionado anteriormente), y de alguna forma es positivo, porque son cosas que ni me he imaginado y no tendré expectativas sobre eso; lo veré y me maravillaré. Y como todos los años, espero que me quiera alguien.
Muchas horas de avión. Adoro el avión. No sé porqué; no puedes hacer casi nada, pero me encanta. Puedo pasarme las nueve horas de vuelo escuchando música y mirando a través de la ventana.
Y cuando lleguemos, los cuatro, nos va a costar integrarnos, a penas dos días, pero el resto va a ser lo mejor. Estaremos con gente de otros países -en NYC habían Taiwaneses, Turcos, Suecos, Daneses...- y conocí a un montón de gente y aprendí mucho sobre sus culturas.
Y el año pasado conocí a Nico, con el cual duré siete meses. Mi récord. Pero bueno, ahora quiero probar algo nuevo, no quiero rallarme, ni melodramatizar la situación, ni nada. Sólo voy a vivir un mes sola como una adolescente de dieciséis años.

30 de mayo de 2009

En pedacitos de cristal.


Helen lloraba al otro lado de la puerta, ambas manos apoyadas en el pecho y un rostro pálido de dolor. Se oían patadas a las paredes, gritos, y jadeos de él con un sonido tan hueco que casi ni se llegaba a entender lo que decía. Buscaba algo, pero no lo encontraba; algo que realmente necesitaba. Ella las guardaba en un sobre húmedo por sus lágrimas y lo apretaba con sus escuálidas, blanquecidas y cuidadas manos. Al otro lado de la puerta, golpes secos, áridos y repetitivos intentaban empujar la puerta abajo, y Helen, después de reflexionar a llantos unos segundos, decidió esconderse en el ático de arriba del todo. Huyó rápidamente, intentando no resquebrajar el suelo ni hacer ruido por la madera de las escaleras casi podridas que llevaban arriba. Abajo se oían chillidos, voces rotas, patadas a la  puerta y sonido de cristales rompiéndose. Se intentó esconder detrás de un cofre en el fondo de la habitación. Miró su sobre y pensó donde debería guardarlo para que no lo encontrase. Si lo tira por la ventana, él saltaría detrás y jugarse la vida por otra más. Si lo escondía, él las buscaría hasta encontrarlas todas. Lo que debía hacer, lo tenía claro. De un golpe sordo tiró la puerta y empezó a correr hacia alguna parte, al borde de la locura. Después de unos minutos buscándola por toda la casa, subió al ático. Ella se levantó y le miró fijamente. El balbuceó palabras sin sentido, queriendo decir "dámelas". Helen le mantuvo la mirada todo el tiempo que pudo, hasta que él se acercó sin fuerzas. Ella, sin mover ni un otro hueso, le enseñó el sobre, y sacó el Cristal. Era lo que él buscaba, su Metanfetamina. Las miró con terror y a la vez lujuria, deseando tomarse su dosis pero a la vez pensando que es lo que iba a hacer con ello. Helen, aparentemente sobria, seria y calmada acercó el sobre con el Cristal a su boca, y se tragó todas las pastillas. No quedaba ni una. Él, miró fijamente aterrorizado la situación, nublado por la adicción y muerto por el pavor. Desplomada, cayó al suelo y dejó de respirar. Él se dio cuenta de todo el mal que había hecho por esas pastillas de pura droga. Remplazaron a Helen y ella, era la mujer de su vida.

27 de mayo de 2009

Anarquía.

Hoy voy a hablar de un tema muy discutido, llamado Anarquía.
Muchas lenguas dicen que ser Anarco es hacer lo que te da la santa gana, porque según ellos no hay reglas ni leyes ni principios, ni nada. Porque ellos al captar la definición que se dice por ahí, un estado sin gobierno ni sistema político, piensan que, como bien dije antes, la anarquía es básicamente hacer lo que venga en gana. Puedes robar, puedes no ir al instituto, puedes matar, puedes violar, puedes ser el autor de un homicidio, puedes quemar;  y nadie te da órdenes, ni te encierra en cárceles, ni te condena a muerte, ni te obliga a hacer nada. Y por todo eso, alguna gente aborrece la Anarquía, porque se informan de los mal informados, y a su vez se mal informan también.
Me he tomado el tiempo y la dedicación de buscar en un diccionario la palabra y después de varias definiciones ésta me interesó en particular:

Desorganización, desorden o confusión que se crea por la falta de sometimiento a unas reglas o costumbres que rigen en una determinada actividad o ámbito de la vida: la anarquía urbanística ha destrozado muchos kilómetros de las costas de ese país; los conflictos políticos internos del gobierno también han contribuido al clima de anarquía y caos.

Error. Aquí está la confusión. Directamente el nombre anarquía hace referencia al caos, y como ha debido ser, la gente ha tomado la idea del régimen denominado de este modo y lo ha cambiado. Sin duda, bajo esta sociedad, se puede hablar de caos si instauramos en estos momentos la Anarquía, pues el hombre no está hecho para respetar los principios y auto-crearse derechos y deberes cumpliéndolos a raja tabla. Hemos de decir que la Anarquía, en efecto, es una  doctrina política demasiado revolucionaria para ser instalada ahora, a principios del Siglo XXI.
Trasteando por Wikipedia, debo exponer lsu definición la cual me parece muy acorde con el término que le doy yo:

La palabra anarquía deriva del griego αναρχια anarchia, de αναρχος anarchos 'no soberano'.1 Designa la ausencia de poder público, es decir la situación política o social en la que ningún individuo ejerce poder coactivo (autoridad o gobierno obligatorio), sobre otros.
Las connotaciones de la palabra varían drásticamente según se considere esta ausencia de coacción: bien como un orden libre deseable, bien como un caos a evitar. Es un sinónimo de acracia, mas no lo es de anomia. A diferencia de la autarkeia, un principio ético y moral filosófico, la anarquía se refiere a un orden de la filosofía práctica o política.



Resumiendo, esta definición explica que por sus propios principios, el hombre debe saber qué está bien y qué no. Cada uno tiene que imponerse sus propios derechos y demostrar al mundo su capacidad de organización y de evolución, porque el colmo del hombre sería funcionar sin soberano y por sus propio medios; sabiendo que debo trabajar lo mismo que los demás, que no debo matar, que debo estudiar y dejar atrás la irresponsabilidad, uno de los mayores defectos del Ser Humano.
Como bien he dicho antes, esta política de nuestros tiempos es imposible, pues crearía el Caos,. Ningún Humano -incluida yo- sería capaz de imponerse sus deberes y sus obligaciones haciéndose auto-funcionar de cierta manera, igual al resto. Porque todos somos egocéntricos, irresponsables, inmaduros y materialistas. Aquí abajo, es la ley del más fuerte, aún.
Pero después de preguntarme ¿Porqué necesitamos un jefe en nuestra manada? Ante esto, debo decir que es lo más natural, pues hasta en los animales hay un soberano, hay descontrol,  hay caos. Pero también he de decir que el Humano ha sido la raza superior, de alguna forma, la más evolucionada, y debemos demostrar al resto que podemos actuar solos y dejar atrás los sistemas arcaicos de los animales para meternos en un nuevo método que se basa, según dijo mi buena amiga Inés: Igualdad y Respeto. En dejar atrás todas esas fobias al hombre, y todos esos ataques; porque cuando por ejemplo robas a alguien, el hombre mata al hombre. Porque todos nosotros, los seis billones de personas que residen en tu mismo planeta, somos uno. Somos una raza, y nuestra única arma es la palabra. Y, en algún futuro, espero poder presenciar la instauración de la Anarquía en éste nuestro Mundo.

En mi opinión, la Anarquía podría, en algún futuro, hacernos mejorar. Si quieren una respuesta franca, estoy más bien a favor, pero de una manera utópica. Creo en la Anarquía.


Eso es todo, tenía dudas sobre este tema, y mejor estar informada que quedarse con lo que uno tiene,¿no?

25 de mayo de 2009

Nunca pensé que llegaría a ocurrir.

Nunca lo pensé, nunca pensé que te llegaría a olvidar tan pronto. Tanto tiempo juntos, tantas memorias, tantas sonrisas, tantos sueños y tantos propósitos; tantas pasiones fulgurantes, tantos mimos, se han quedado todos en un rinconcito de mi mente, tan insignificantes que ya casi no me acuerdo. Se ha quedado como el baúl del trastero donde solo hay fotos de tu infancia y poco más.
Es una puerta que se ha cerrado, dando lugar a la abertura de otra que te da más posibilidades. Pero esa puerta no me hacía ningún bien, era como la entrada a un mundo gélido dónde el bienestar estaba lejos, a la otra punta. Así que como cualquier persona, he decidido pasar página y hacer un nuevo capítulo, el capítulo de la Libertad, de la no-atadura a alguien, del desenamoramiento, del final de la dependencia, de la decadencia del Imperio al que estaba sometida, de la recuperación de la vista (pues el amor ciega) de la pasión por descubrir algo nuevo.

Algo que me llene, algo que no me cierre puerta alguna, que me haga sentir libre cual pájaro migrando hacia América; algo que no se aleje, pero que no me agobie, un punto intermedio.
Aunque después de todo, siempre es difícil encontrar a la persona que se adecue a tus gustos; tú, siempre con tus ideas claras de estatura, color de pelo, color de ojos, tez; y de repente llega uno, pero ese te captura como si fueras ya suyo, y eso, por mucho que no siga tus principios de hombre perfecto, te hipnotiza y caes en su trampa.
Así es, básicamente, el amor.

23 de mayo de 2009

Tormenta.


Hoy me ha dado por cantar. Cantar canciones, sin más. Abrir el iTunes, poner una canción melancólica, cantarla, y disfrutarla. Son la una menos cuarto de la madrugada, y yo aún sigo delante de la pantalla de mi ordenador dándole al teclado, escribiendo cosas que me vienen a la mente. Afuera, truenos. Adentro, piano, ritmo y voces divinas. Sacando las letras de internet, acompaño la canción con mi voz grave y desgarrada de tanto gritar. No me importa si suena mal, total, no va a salir de aquí, pero es que adoro cantar sin que nadie me escuche, como si viviera sola en este mundo y yo fuera mi única crítica, que por una vez, no me pondría negativa. Por una vez, creo que mi voz no queda demasiado mal. No es que quede mejor la canción con ella, pero me suena bonito aún. Flashes fuera despiertan mi atención, relámpagos blancos fluyen por el cielo, gotas de lluvia empapan las ventanas, y aunque no hagan ruido, las oigo. La una menos diez, miro mi habitación. Bolsas vacías, lápices de colores, diccionarios, desorden; todo lo que podría desear. Fuera sigue tronando, y aveces me llevo algún que otro susto; el cielo parpadea. Cada vez llueve más, y del reflejo de la luz de mi habitación da un toque de luz a las gotas a través de la ventana. Es una tormenta, creo que la primera de todo el año. Me preocupa bastante el tema del calentamiento, pero qué os voy a decir que no sepáis, ya no se puede volver atrás. Lo que importa es reaccionar, pero para eso debemos estar todos de acuerdo. Me dispongo a abrir la ventana, el olor a mojado me hechiza, el sonido del choque de la lluvia contra el suelo me relaja, y los truenos, siempre presentes, me despiertan. Ya no me importa la música. Ahora sólo oigo la tormenta, y sonrío. Es como volver atrás, recordar la primera tormenta de tu vida, cuando tú, pequeño e indefenso, mirabas desde la ventana aterrado tal maravilla de la naturaleza. No sabías si esconderte o seguir observando. Pero es que es tan bonito. Tan perfecto. La lluvia se está calmando. Los truenos se acentúan, y cada vez se lanzan más fuertes y cada vez rugen más. La una en punto. La tormenta parece empezar a desaparecer. El cielo se ilumina, pero está mudo. Sólo se oye un chispeo fuerte de lluvia de mayo y una guitarra eléctrica saliendo de mi ordenador. La verdad, no quiero que se pare. Es tan bonita, esta tormenta; y hace tanto que no veo una, un par de años por lo menos. Lo que más me apetecería ahora sería irme a mojarme un poco (bastante) bajo ese manto hidráulico y eléctrico llamado tormenta. Se oye un coche pasar. Tiene que tener mucha suerte, adoro ver una tormenta desde el coche, parece peligroso. La una y cinco de la madrugada, y yo sigo aquí, esperando a que termine mi edén llamado tormenta de primavera y así poder irme a la cama tranquilamente, sabiendo exactamente el tiempo que ha llovido. Otro coche. El sonido de sus llantas por el suelo resbaladizo y calado es relajante. Si cierras los ojos ahora, parece incluso el mar. El viento, las olas (que son el sonido ruedas-asfalto) y el silencio.


21 de mayo de 2009

Como todos.

- No sabía que salías por aquí.
- Pues ya ves.
- No tendría que haber venido.
- Escucha... he sido lo peor, lo sé, pero sabes que te qui...
- ¡Venga ya!, tu lo que quieres es acostarte conmigo una vez más, no mientas. Utilizarme como un chicle; desenvolver el paquete, comerte el chicle, y tirar el resto. Y luego cuando ya el chicle esté usado tirarlo a él también.
- Dios, no.

- Claro que sí. Claro que sé de qué vas. Sé que vas a joderme más que antes, con el pretexto de que me quieres, como has hecho en los últimos meses. Y justo cuando destapo tu verdadera identidad ya es demasiado tarde, me has destrozado. Me has hecho pasarlo mal. Y creía que eras diferente al resto. Que cuando decías que me querías esas palabras reflejaban tu alma, pero no. Veo que soy un puto trozo de nada al que te interesas día sí, día no. ¿Crees que soy tonta? Vale, lo era; por haber aceptado estar contigo, por haberme convencido de que merecías la pena, incluso me convencí de que eras el chico perfecto. Pero no, el chico perfecto no existe, nunca ha existido. Todos sois igual de idiotas. Que si te interesa una tía, soy guapo, me hago el chico enamoradizo, me la tiro, y la dejo. En este mundo gente como vosotros abundáis, y sois unos monstruos por utilizar a las chicas inocentes que sólo saben amar. Podría decirte todos los defectos que tienes, y me faltan dedos para contarlos. Eres un jodido hijo de perra. Y además, crees que soy tonta. Y que ahora te pones sentimental piensas que me vas a tener de nuevo comiendo de tu mano. El tonto eres tú, el subido eres tú. ¡Que ya no te quiero! ¿Entiendes payaso? Tus numeritos ya me están haciendo gracia. Que si contigo, que si sin ti. Que pares el carro. Has tenido suerte en encontrar a una tía que ha dado todo por ti. Un poco más y te doy mi puta vida. Que lo eras todo. Que te amaba. Te amaba. Tú esa palabra, ¿no la conoces verdad? Pues amar es algo precioso. Es lo mejor que ha podido existir. Ni una buena raya de coca de las que te tomas tú. Ni un chupito de absenta. Ni una paja, ni un polvo, ni una felación. Es como el límite del edén, llamado amar. Pero, ¡que te estoy contando! ¡Qué vas a saber tú de amar! Vosotros nunca sabréis el significado. Por mucho que lo busques en el diccionario, nunca sabrás lo que es hasta que lo pongas en práctica. Pero tu de amar, poco. Así que tendrás que limitarte a tu cristal, a tus cogollos de hierba, a tus tripis, a tu absenta y a tus jodidas mierdas. Pero estoy orgullosa de una cosa: he amado. Y mira, es mejor haber amado y perdido, que no haber amado nunca. Y tu irás a tu tumba sin haber amado jamás. Yo al menos moriré con la conciencia tranquila, de haber amado alguna vez, si no vuelvo a amar. Tu te perderás en el Pacífico, a la deriva, sin ideas claras. Te atormentarás, te deprimirás, vivirás tu pesadilla, porque no has amado. Pero después de todo... te lo mereces ¿no?
- Bien, quieres que ame, pues amaré.

Flowers are growing all over my bones.

No pretendo en absoluto ser la más famosa de todo Blogger, no. Lo que intento es tener un rinconcito en la web para que amantes de la literatura y adictos al placer de escribir se tomen unos minutos para leer algún que otro relato, algún que otro párrafo y para opinar sobre mis minutos de tecleo nocturnos. La verdad, prefiero que os sinceréis conmigo criticando mis poligrafías de manera constructiva; -pues siempre se aprende más de lo que te han enseñado, reprochado y corregido-, que digáis 'está muy bien.' Por una vez, quiero que me juzguen por lo que escribo.