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30 de octubre de 2009

Ella no se defiende; ella simplemente pasa.

-Quizá sólo consigue dar pena por que le da pereza hacer que la respeten.
-Eso parece. Pero no siempre es bueno que te compadezcan.
-Ya lo sé, pero eso se lo tienes que decir tú a ella.
-¿Y va a cambiar algo si se lo digo yo?
-Sí, por que ella está enamorada de ti. Ella te ama y te hace caso, por eso el mejor consejo que pueden darle tiene que salir de tus labios. No queremos verla más llorar, queremos que se defienda.
-Sí, pero me gusta que llore por mí.


6 comentarios:

Hollie A. Deschanel dijo...

Pues qué imbécil :/

Muaks!

Ignacio J. Rivas dijo...

Qué hijo puta!

Urxi 'nd thoughts dijo...

Que texto tia *-*

GABRIEL U.S. dijo...

Una prueba más de que el amor es la más aterradora y descarnada de las torturas. Lo paradójico es que así sepamos de sus amarguras, siempre estaremos dispuestos a enamorarnos, en especial, de la persona menos indicada.
Un abrazo.

Coco Daniels dijo...

¡Qué colorido tienes esto querida Sarah!
Es demasiado entrañable este texto :3

Srta. M dijo...

Mata su recuerdo. Y con eso, le matarás a él, porque de tus heridas se alimenta.

Flowers are growing all over my bones.

No pretendo en absoluto ser la más famosa de todo Blogger, no. Lo que intento es tener un rinconcito en la web para que amantes de la literatura y adictos al placer de escribir se tomen unos minutos para leer algún que otro relato, algún que otro párrafo y para opinar sobre mis minutos de tecleo nocturnos. La verdad, prefiero que os sinceréis conmigo criticando mis poligrafías de manera constructiva; -pues siempre se aprende más de lo que te han enseñado, reprochado y corregido-, que digáis 'está muy bien.' Por una vez, quiero que me juzguen por lo que escribo.