-->

24 de octubre de 2009

En paquetes de veinte.

Me saqué otro sueño de mi paquete. Ya sólo me quedaban dos, y toda la noche. Los bares no vendían, ni los estancos, ni en ningún sitio a estas horas. Sólo me quedaba no saber lo que iba a pasar, tomarme unas copas, y renunciar a los sueños por esta noche. Hoy hubo demasiada dosis de realidad, y por eso casi me acabé el paquete por la mañana. ¿Y por qué vienen solo veinte? Yo no puedo vivir con veinte al día. Necesito más sueños. Pero no sé dónde conseguirlos. Necesito huir de todo, de esta mierda de vida con siempre la misma rutina: beber, acabar por los suelos, despertarte por la mañana en casa de un desconocido y volver como si nada hubiera ocurrido. Por lo menos dejo que pase el tiempo y así vivir lo menos posible. Por que sin sueños, la vida da asco. Sin darme cuenta de nada, todo es más bonito, o menos horrible. Ahora me conformaré con nicotina, que por lo menos sientes el humo acariciando tus pulmones susurrándote que, tarde o temprano, vas a morir.




2 comentarios:

Hollie A. Deschanel dijo...

Yo también me fumo los veinte cuando estoy nerviosa, aunque no consigo nada. El tabaco, a fin de cuentas, no relaja.

Muaks!

Srta. M dijo...

Y de golpe un día, le dió una sobredósis de sueños, y murió, tranquila, feliz, en ese mundo que se había ido construyendo en pequeñas dósis, en paquetes de veinte.
Para navidad te voy a regalar un camión de sueños, así no se te acabarán en mucho tiempo. Y podrás levantarte en tu cama y generar tus propias fantasías, así no hará falta que te alimentes de otras en camas que no son tuya y en las que no te sientes viva.
Te quiero, Rianne.

Flowers are growing all over my bones.

No pretendo en absoluto ser la más famosa de todo Blogger, no. Lo que intento es tener un rinconcito en la web para que amantes de la literatura y adictos al placer de escribir se tomen unos minutos para leer algún que otro relato, algún que otro párrafo y para opinar sobre mis minutos de tecleo nocturnos. La verdad, prefiero que os sinceréis conmigo criticando mis poligrafías de manera constructiva; -pues siempre se aprende más de lo que te han enseñado, reprochado y corregido-, que digáis 'está muy bien.' Por una vez, quiero que me juzguen por lo que escribo.