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6 de julio de 2010

londres 2010

Y a partir de las 4 pm, la ciudad va a ser nuestra. Ya no importarán los claxons de los bólidos británicos en medio de un atasco, y ningún coffee espontáneo en una cafetería que se nos antoje nunca estará de más. No nos parará ni la fría lluvia del norte, ni el precio mayor de los autobuses, ni los retrasos del London Tube. Nuestro país natal se olvidará, y nos patearemos Oxford Street de arriba a abajo, y nos ligaremos a algún camello que viva cerca de nuestra residencia. Por mucho que los semáforos en rojo nos quieran parar, nuestro nirvana brillará con luz verde hasta el 30 de agosto.
Y obviamente, después, al volver a ser humanas otra vez, lo echaremos de menos. ¿Quién no lo haría?

1 comentario:

Ricardo J. Román dijo...

He pasado por tus tres blogs, y decidí publicar algo en este. Me gustaron mucho.

Saludos!

Flowers are growing all over my bones.

No pretendo en absoluto ser la más famosa de todo Blogger, no. Lo que intento es tener un rinconcito en la web para que amantes de la literatura y adictos al placer de escribir se tomen unos minutos para leer algún que otro relato, algún que otro párrafo y para opinar sobre mis minutos de tecleo nocturnos. La verdad, prefiero que os sinceréis conmigo criticando mis poligrafías de manera constructiva; -pues siempre se aprende más de lo que te han enseñado, reprochado y corregido-, que digáis 'está muy bien.' Por una vez, quiero que me juzguen por lo que escribo.