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19 de junio de 2009

Uno, o otro.


La verdad, no sé que hacer. Demasiadas cosas en las que pensar. Demasiadas preocupaciones.
Mis últimos días en la ciudad han sido trepidantes, emocionantes aunque un poco insólito de alguna manera. Un día estoy con uno, al siguiente estoy con otro, al sucesivo vuelvo con el primero, y al próximo me agarro al segundo. La verdad, es que no sé lo que quiero.
El primero es el prototipo de chico perfecto -es una forma de hablar, pero es que no sé como expresar lo increíble que es-. Durante dos años, ella le hizo daño, y por una vez, él ha abierto los ojos y se ha enfrentado a la verdad; no se hablan, él lo pasa mal, ella admite que le trató mal, él no se fía, él se raya, el me abraza. Y es que no sé qué me pasa -lo mismo que dijo él- con él. Es como un imán, me acerco, y no puedo retroceder, como que me atrapa ahí, y hasta que no le dé un beso no me deja. El problema es que al tener esa situación piensa que yo creo que me está utilizando y por eso no me quiere hacer daño. Pero por suerte -o por desgracia- yo sé controlar mis sentimientos, quiero a quien quiero querer, dejo de querer a quien quiero dejar de querer. Yo le pido amor, él me da amor. Como que cada vez que nos vemos, una cuerda nos ata y no nos podemos soltar. Pero con él me siento tan a gusto, y me importa tanto, que si ella le vuelve a hacer algo, Sarah ataca.
El segundo es el típico chico que se acuesta con cualquier chica que valga la pena. Tatuador, diseñador, dilataciones, piercings, tatuajes; en cuanto a su físico, tiene todo para gustarme. Él me da mimos, pero sabemos que lo único que quiere es sexo, y cuando ya no tenga interés alguno, pasará de mí como ha hecho con las demás chicas. Y aunque no sienta nada especial por él, le habré cogido cariño, que no es lo mismo que quererle. Le conocí por un comentario que le hizo a un amigo sobre mí, decidí agregarlo porque soy muy insegura y a la mínima que dicen algo bueno sobre mí me animo y mi autoestima sube un poquito. Así que poco a poco le fui conociendo por internet y quedamos un día. Es muy mono, pero se pasa un poco con el poco tacto que tiene, y a veces estoy un poco incómoda.
En resumen, ¿qué quiero? ¿Alguien que me llene o alguien para pasar el tiempo?
No sé qué hacer.


2 comentarios:

Betzabé!!! dijo...

La pregunta aquí es: ¿Quieres a alguien que puedas recordar siempre como el chico que te hizo feliz largo tiempo, o quieres a alguien que puedas recordar porque una noche la pasaste bien con él?

Yo elegiría la primera opción... no sé, me parece que vale más la pena, y además tú te preocupas por él, creo que está bien...

Estrella. dijo...

Supongo que todo dependerá de cómo te sientas en el momento... yo, como estúpidamente ingenua y enamoradiza adolescente que soy siempre eligiría la primera opción.

Flowers are growing all over my bones.

No pretendo en absoluto ser la más famosa de todo Blogger, no. Lo que intento es tener un rinconcito en la web para que amantes de la literatura y adictos al placer de escribir se tomen unos minutos para leer algún que otro relato, algún que otro párrafo y para opinar sobre mis minutos de tecleo nocturnos. La verdad, prefiero que os sinceréis conmigo criticando mis poligrafías de manera constructiva; -pues siempre se aprende más de lo que te han enseñado, reprochado y corregido-, que digáis 'está muy bien.' Por una vez, quiero que me juzguen por lo que escribo.